EL MAESTRO VA DE COMPRAS
Mediados del siglo pasado.
El desigual y sempiterno conflicto con el gigante chino
acabó finalmente arrasando su tierra
como un fuego sin alma.
Fueron tiempos duros,
crueles,
sangrientos:
templos destruidos,
aldeas abandonadas,
vacías,
Maestros caídos,
discípulos dispersos…
Casi sin saber cómo, él logró ponerse a salvo, y se aplicó aquello que tantas veces había predicado:
“Cuando la montaña se rompe, el río no lucha… busca otro camino.”
Y así, con lo mínimo imprescindible en un hatillo,
abandonó lo que quedaba de su monasterio,

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